Domingo 14 de julio. 9 de la noche. Clínica nuestra Señora de Guadalupe. Mile 91. Sierra Leona. Noche oscura. Sin luz eléctrica. Somos un grupo de 5 médicos y 15 estudiantes españoles. Estamos aquí desde el día 2 de julio ayudando a las Hermanas Clarisas misioneras en este dispensario. Llevamos dos semanas intensas. El ambiente es inmejorable. Perfecto. El fin de semana nos hemos separado en coches para visitar distintos sitios del país. Falta el último grupo.
Noche oscura, con linternas. Y oímos el coche que llega por fin con los voluntarios, y se abre el portalón de la clínica y salimos a recibirlos. Vienen con un niño, dicen que Sister Elisa, en Lunsar, lo ha metido en el coche para que lo traigan. Que Sierra Leona no puede hacer nada por él, que su familia ha gastado todos sus ahorros en tres hospitales diferentes el último año. Que a cinco médicos españoles ya se les ocurrirá algo….
Y vimos bajar del coche a Henry. 8 años. Perplejo. Él era allí el único negro. Con un viejo palo a modo de bastón, cojeando, con tres fístulas en el muslo, acobardado. Con una camiseta del Barça….
Así empieza la Historia de Henry que podrás ver en el vídeo. Nadie podíamos imaginar que estaba empezando esta larga cadena de solidaridad.