Que no se puede superar la pobreza, la desposesión, la inmundicia...la vida te sorprende, poniéndote frente a una realidad mas cruda, aun más dura, mas increíble, más infame... El pasado viernes fuimos a buscar a uno de los chicos que estudia en Don Bosco, por que les habían dicho que en lugar de estar en su casa el mes de vacaciones, estaba viviendo en la calle, el niño en cuestión tiene 11 años, y se había ido de su casa por que ha robó 35.000 leones (aprox. 7€) a su prima, por miedo a la represalia llevaba viviendo 5 días en la calle, a él a su vez le habían robado el dinero robado y los zapatos, estaba sucio, lleno de heridas, casi estaba sin comer y sus ojos rebosaban tristeza, miedo, durante estos días estaba viviendo en una zona llamada Bahía Santa Ana, es un lugar junto al mar, pero que dista bastante de ser paradisíaco, sino más bien todo lo contrario, se amontona la basura, los escombros, los cerdos campan a sus anchas rebozándose en porquería, juegan entre los niños y la comida, el agua se acumula por todos los rincones, los niños beben y se lavan con ese agua, y el olor ... es espantoso, una mezcla de basura, excrementos, orina, agua estancada. La gente vive completamente hacinada en pequeñas chabolas, construida con los restos de mil cosas, las callejuelas son estrechas, apenas de un metro de ancho, y por ellas pululan niños desnutridos, llenos de mil enfermedades en la piel, jugando con cualquier cacharro viejo, jóvenes sin perspectivas de nada, ni trabajo, ni futuro más allá de hoy. Este lugar supone un choque tan grande para...
Al salir de Bahía Santa Ana, callejeamos por un mercado que hay al lado, inesperadamente aparece frente a mi un hombre corriendo a toda velocidad, que luego resultó ser un caco perseguido por "las fuerzas del orden", como las calles son tan estrechas no podía pasar, así pues, me agarró fuerte por los brazos y sin pensárselo dos veces me zarandeó y me empujó contra uno de los puestos del mercado, por fortuna no me pasó nada y todo quedó en unos moratones en los brazos y un susto.
Después de llevar al niño a Don Bosco, fuimos a ve a la familia que andaba bastante enfadada con el niño, y creo que nada preocupada por su suerte, contaron al trabajador social un sin fin de fechorías del crío y después de un largo tira y afloja consiguieron que el niño volviera a casa...
Por lo demás continuamos con las visitas a los jóvenes en el proyecto de inserción laboral, según nos cuentan los trabajadores sociales, tienen más de 400 chicos trabajando en peluquerías, restaurantes, catering, talleres mecánicos, talleres de costura....según ellos este proyecto funciona basta bien, ellos dicen que incluso mejor que los que tiene el gobierno donde hay mucha corrupción y los dineros se pierden antes de llegar a su destino.
Además seguimos con las visitas a las familias de los chicos que estudian en Don Bosco y que ahora están o deberían de estar en casas con sus familias, para supervisar que todo va bien y trabajar de alguna manera la futura vuelta definitiva con sus familias.
Pero por supuesto también disfrutamos de nuestro tiempo libre, profundizando en el conocimiento de la vida nocturna, antídoto necesario para poder continuar con fuerza y moral con el trabajo durante el día.
Hasta la siguiente entrega.
Saludos,
Pilu y Guada